Por Alejandro Vargas González
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En México existen 4.9 millones de empresas que en conjunto emplean a 31 millones de personas; de estas organizaciones sólo el 38% cuenta con al menos una PC, y un porcentaje muy pequeño del total de empresas, 18% cuenta con conexión a internet de banda ancha fija. Efectivamente, hay millones de organizaciones en el país que no son parte del mundo de la tecnología y quedan muy rezagadas en competitividad (¡no tienen ni una PC ni internet!) respecto al resto.

La barrera de acceso a tecnología en economías como México y otras de LATAM, además de la falta de presupuesto, es la idea de que la tecnología es algo lejano cuyos beneficios sólo pueden ser percibidos por empresas grandes con recursos e innovadoras.

Esta estructura de acceso a tecnología ha permanecido relativamente estática desde hace décadas: el mundo TIC organizacional en México se divide entre aquellas que sí pueden pagar tecnología y aquellas que no. Sin embargo; hace algunos años, entró en escena un aparato que cambió las reglas del juego para siempre: el smartphone – esta pequeña computadora conectada a internet, que cabe en el bolsillo, permite acceder a una gran cantidad de servicios digitales con sólo unos cuantos deslizamientos en su pantalla táctil.

De acuerdo con estimaciones de Select, en México el 73% de los habitantes cuentan con smartphone, mientras que el 52% de las empresas tienen por lo menos un teléfono inteligente pagado por la empresa para uso de la empresa.

Figura 1: Acceso a tecnología de las empresas en México

Acceso a tecnología de las empresas en México

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La oportunidad es clara: entregar servicios digitales de negocios a las más de 2.6 millones de empresas en el país (y creciendo) directamente al smartphone, ya sean servicios de pagos y cobranza, facturación, seguridad, cobranza, etc., servicios digitales de negocios que descansan en infraestructura de tecnología: nube, servidores, bases de datos, aplicaciones y se transmiten a través de redes de comunicaciones.

México es un país donde las microempresas y el autoempleo fungen como una importante válvula de escape social y económico; sin embargo, este remedio como fuente de trabajo es poco competitivo y palidece ante los embates de los tiempos actuales, y sólo aquellos proveedores de servicios que logren apuntalar la base de la pirámide de empresas mexicanas con servicios accesibles y calidad que apoyen la Transformación digital de sus clientes, serán capaces de sortear los embates del entorno volátil y asegurar una gran base de crecimiento.

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