Por Ricardo Zermeño González
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El estudio anual del Foro Económico Mundial de 2018 se presentó en el marco de la 4a revolución industrial que esta organización ha venido impulsando desde hace varios años. La competitividad de países y empresas depende de su transformación aprovechando las innovaciones digitales como la inteligencia artificial, la analítica avanzada, la gestión de grandes acervos de datos y los servicios en la nube.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, la productividad de los países se logra fortaleciendo su competitividad, la cual descansa en el capital humano, la innovación, la resiliencia y la agilidad de las organizaciones. Todas ellas necesarias para la transformación digital.

En 2018, México ocupó el lugar 44 a nivel mundial (de una comparativa de 140 economías) y el segundo lugar a nivel Latinoamérica solo detrás de Chile que se encuentra en la posición 33.

Sin embargo, creemos que es mejor analizar las brechas competitivas o sea la calificación que cada nación logró, dividida entre la calificación del país más competitivo. Se trata entonces de calificaciones de competitividad relativas, donde el país más competitivo alcanza la calificación máxima de una unidad (1.00) y el resto de los países, calificaciones relativas abajo de la unidad.

Para 2018 el país que obtuvo la calificación relativa más alta fue Estados Unidos (1.00) y la calificación más baja fue para Chad con 0.41. En el caso de México la brecha de competitividad avanzó de 0.72 a 0.75 entre 2007 y 2018.

El avance mexicano es importante cuando nos comparamos con otros países de Latinoamérica como Brasil, Perú, Argentina y Colombia, que han retrocedido en los últimos años. En este comparativo destaca Chile que como mencionamos al principio es el país más competitivo de Latinoamérica. El éxito de Chile se explica por su estabilidad macroeconómica, una solidez en la infraestructura y un buen desempeño en el mercado de bienes.  

Los llamados BRICs, han avanzado más rápido que México, con la excepción de Brasil. La evolución de la competitividad de China fue muy acelerada en la primera década de este siglo y se despegó del resto de los BRICs. Aunque su calificación relativa sigue siendo mucho más alta, se ha estancado en los últimos años. China se encuentra en transición a una nueva fase de su crecimiento económico, más orientada al mercado interno y a impulsar la revolución i4.0 para fortalecer la competitividad de sus manufacturas[1].

Por otro lado, la caída en India para este 2018 tiene que ver con la necesidad de una mayor apertura comercial, una mayor adopción de TIC y una mejora en la calidad y las condiciones de vida del capital humano.

Brecha de competitividad BRICS/México

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Brechas de competitividad en Latinoamérica

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Determinantes de la competitividad

Para poder realizar una comparación del reporte Global de Competitividad 2018 con otros años se aplicó la metodología anterior. Los determinantes de la competitividad se agrupan en tres bloques:

Requerimientos básicos: donde coloca las condiciones mínimas que un país necesita para competir, tales como la solidez de las instituciones, la cobertura y calidad de la infraestructura, la estabilidad macroeconómica y un nivel elemental de educación y salud.

Facilitadores de la eficiencia: donde se trata de factores que determinan el buen funcionamiento de los mercados y, en consecuencia, la competencia limpia de distintos jugadores. Aquí se ubican elementos como la educación superior y la capacitación, la eficiencia del mercado de bienes, la eficacia del mercado de trabajo, el desarrollo del mercado financiero, la capacidad tecnológica y el tamaño del mercado interno.

Madurez empresarial: agrupa condiciones que contribuyen no sólo a la eficiencia sino, sobre todo, a la diferenciación de las empresas, tales como la sofisticación del negocio y la innovación.

En la medida en que un país se desarrolla y pasa por diferentes etapas de transición, cambia la importancia de cada grupo de factores. Y tal vez la transición más dura es la que México y Latinoamérica están experimentando actualmente: pasando de un desarrollo basado en eficiencia e importación de tecnología a un desarrollo basado en la innovación[2].

Así, cuando observamos la evolución de las brechas entre 2007 y 2018 para los grandes bloques y sus diferentes factores observamos que:

  • México avanzo en los requerimientos básicos, pero retrocedió en facilitadores de eficiencia y madurez empresarial. La madurez empresarial sigue siendo la brecha más profunda de todos los bloques de factores.

  • Analizando la evolución al interior de los bloques, México tuvo mejora en 6 de los doce factores que determinan la competitividad.

  • Por su avance destacan principalmente la infraestructura y la estabilidad macroeconómica. Le siguen en orden de importancia sofisticación de los negocios, tamaño de mercado, educación superior y capacitación y capacidades tecnológicas.

  • Por otro lado, retrocedieron sobre todo la innovación, la eficiencia en el mercado laboral y el desarrollo del mercado financiero y en menor medida, la madurez institucional, la salud y la educación primaria.

  • Es preocupante que la brecha más profunda de los doce factores de competitividad sigue siendo la innovación, ya que es la punta de lanza de la competitividad.

Evolución de las brechas de competitividad en México

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Evolución de las brechas de competitividad en México

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Cambios en la brecha competitiva de México

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La transformación empresarial, una que muchos ignoran

En los últimos años, se realizaron las llamadas reformas estructurales para impulsar la competitividad del país, pero poco se habló de lo que en su momento llamé la reforma empresarial; una reforma olvidada.

Hoy varias de estas reformas son cuestionadas y se nos plantea una cuarta transformación del país. En mi opinión, para lograr acelerar el desarrollo del país es necesario impulsar la competitividad a través de la transformación de nuestras empresas; una transformación que en este siglo necesariamente conlleva el aprovechamiento de las innovaciones digitales.

La transformación digital ha sido clave para impulsar la competitividad en los países avanzados.  Una cultura empresarial totalmente volcada a la innovación, que es la única forma de generar riqueza. Desafortunadamente, en México, la innovación es poco entendida y aún se concentra en pocos círculos empresariales destacados.

La transformación digital empieza con la revisión de la estrategia de negocios y la construcción de una arquitectura empresarial para ejecutarla. Las empresas que alcanzan los mayores índices de ganancia son aquellas que crean sus propios espacios de mercado y buscan simultáneamente la diferenciación y el bajo costo.

En contraste, las compañías que hacen lo mismo que sus competidores y sólo se preocupan por ser más eficientes que ellos, mantienen una guerra de precios constante y ceden valor a sus proveedores y clientes.

Justo este es el momento de comprender que para impulsar un alto desarrollo económico es fundamental impulsar la fortaleza empresarial, un pilar que aún no hemos logrado crecer para perfilarnos como líderes en competitividad.

 

PALABRAS CLAVE: transformación digital, competitividad, madurez empresarial, innovación.

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  2. Fuerzas que conformarán un futuro diferente

  3. Hacia una política industrial de nueva generación: primera parte

  4. Hacia una política industrial de nueva generación: segunda parte

 

[1] De acuerdo con el Foro económico Mundial China se encuentra ahora en una coyuntura crítica en su transición a una nueva fase de su desarrollo económico como la "nueva normalidad" del presidente Xi Jinping, en la que su economía se basa menos en inversiones y exportaciones y más en consumo y servicios.

[2] World Economic Forum, 2002, Global Competitiveness Index.

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